9 claves para entender la firma electrónica

Esta columna reúne los aspectos básicos sobre cómo está regulada y cómo funciona esta forma de darle validez jurídica a los documentos.

1) La “firma electrónica” es un concepto jurídico, equivalente electrónico al de la firma manuscrita. Así, la persona acepta el contenido de un documento a través de cualquier medio electrónico válido, como ser: firmar con un lápiz electrónico, usar una tarjeta de crédito, marcar una casilla en una computadora, usar una firma digital o un usuario y contraseña.

2) La ley de Documento Electrónico y Firma Electrónica (Nº 18.600) de 2009 establece dos categorías de firmas electrónicas: la firma electrónica simple y la firma electrónica avanzada; reconociendo su uso legal público y privado para todo el país.

3) La “firma electrónica simple” es válida siempre y cuando las partes hayan acordado su uso en el documento que da origen a la relación, y tiene el mismo valor que el de la firma autógrafa.

4) La “firma electrónica avanzada” da un paso más en lo que respecta a la “autenticidad” del documento, teniendo el mismo valor que la firma autógrafa certificada por Escribano Público.

5) Para poder suscribir un documento mediante “firma electrónica avanzada” se debe: (i) o bien obtener el correspondiente “certificado digital” ante un prestador de servicios electrónicos habilitado por la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (“AGESIC”); (ii) o bien ser titular de las nuevas “cédulas de identidad electrónicas”, que incluyen un chip que incorpora al documento la firma electrónica avanzada (que permite realizar diversos trámites, como por ejemplo una denuncia policial, sin necesidad de concurrir ante la Seccional).

6) Los emisores de “certificados digitales” acreditados ante AGESIC son, a la fecha, el Correo Uruguayo y ABITAB. Cualquier persona puede concurrir ante ellos a solicitar la emisión de un certificado digital de firma electrónica. Este certificado contendrá, entre otra, la siguiente información: i) la indicación de quién los expide, ii) el número identificatorio del certificado, iii) los datos de identificación del titular, y iv) el período de validez del certificado o el propósito o usos para los cuales se expide.

7) Para tramitar el certificado se debe acceder a la página de Abitab o del Correo e iniciar la solicitud allí. Posteriormente la institución elegida se comunicará con el solicitante y le pedirá que se presente en una sucursal con sus datos a efectos de acreditar su identidad. Una vez verificada, se emite el certificado y se entrega el token, un dispositivo de formato similar a un pendrive, que guarda la información junto con la clave particular asignada a la persona o empresa que solicitó la firma digital.

8) Una vez obtenido el certificado, deberá comprarse un dispositivo de lectura e instalar los programas necesarios para que la firma electrónica avanzada funcione. Hecho esto, basta con abrir el documento y buscar la opción de firma electrónica para firmarlo.

9) A diferencia de la firma electrónica simple, no se requiere de un “acuerdo de partes” para suscribir un documento mediante firma electrónica avanzada. No obstante, se debe tener en cuenta que el hecho de que una parte lo firme electrónicamente y la otra no, traerá aparejado un problema de autenticidad del documento. Si una lo imprime para firmarlo a mano, estará firmando una copia y si se escanea un documento firmado a mano para firmar electrónicamente, lo mismo. Por lo tanto y sin perjuicio que siempre cabe la posibilidad de autenticar el documento posteriormente, será conveniente proceder a la firma electrónica del documento cuando la otra parte también se encuentre en condiciones de hacerlo.

Esta columna fue escrita para la revista Select. Ver PDF aquí